El río de agua

(fragmento)

[...]
Alguien sufre, alguien teme,
alguien es operado por la noche
aséptica, arrancada a la costumbre
en un caudal rotundo y delicado
-la noche, en la ventana del hospital, afuera.
Se desnuda el paisaje y nos requiere,
nos atrae como un cuerpo en el que late
claridad elemental,
la energía serena de una salvación.
Mañana no estaré ya en este día
que el brillo oscuro desmenuza, el río,
noche que está despierta en los tejados,
en antenas que miran al poniente
o al cabeceo largo de las ondas
en las que flota el respirar del mundo,
la idea de partir igual que nadie
habrá vivido un día exacto al anterior.
El río que da paz nos restituye
a habitar en la vida y en la muerte,
su fiebre fría en manos de la noche.
Mañana no será esto lo que mire,
canción, respiración de la memoria,
animal de sonido río abajo
y por debajo de los hechos nítidos,
entregados al fuego
de la continuidad y de lo útil,
esa solemne combustión de nada
en busca siempre de algo que se quema también para ser algo,
como el tiempo, tú y yo,
lo que arde exacto en fuegos inexactos,
saber y no saber y ver las ondas

(De El río de agua, 2005)

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