Ignorancia

No se trata ahora de saber.
Pongo la palma de una mano en tierra
y escucho con la sangre la sangre intemporal
que no hace caso al tiempo y es el tiempo.
No tiene voz, es voz:
acogerse a un continuo en el que brilla aún
la vida derramada en unas ruinas antes que fuesen ruinas.
Se funde lo que ocurre con lo que ya no tiene que ocurrir:
está y nos incorpora.

El mar respira y es
respiración del mundo.
Parece que el paisaje
vertebrara lo mismo que sentimos.

Le presto a este paisaje mi soledad sin huella
y me reintegro al ritmo de las cosas.
Le hago sitio en el aire a una canción.

Cantar no explica nada. Se limita a salvarnos desde nuestra
ignorancia.
El canto es la certeza:
se obstina igual que un viento o que una fe.

(De Para lo que no existe, 1999)

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